Y es que para las publicaciones, en especial las revistas de bodas, no ha sido fácil adaptarse a estos momentos de crisis dado a la naturaleza de su negocio. Y si a eso le sumamos que la penetración de Internet en cada vez mayor y la disponibilidad de nuevas herramientas gratuitas de interacción social dominan las preferencias de comunicación e información de esta nueva generación, no es de extrañarse que este sector este en crisis.
Realmente lo que esperamos, es que este bache sea el inicio de una nueva era en la forma de comunicarnos en la industria de las bodas y de comprender que nuestros "clientes" son personas de carne y hueso, que cambian, tienen distintas preferencias y somos nosotros, la industria quien tiene que cambiar para adaptarse a ellos, al fin de cuenta, por ellos existimos...
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